Bóveda sombría, bóveda lóbrega y descolorida,
quiero oírte llorar, precipita toda tu tristeza
sobre este sarcófago, dale vida golpeteo
tras golpeteo con tu humedad, Oh elixir divino.
Lluvia mía mánchame con tu esencia,
tus gotas mimarías en mi rostro.
¡Hoy canta conmigo estruendo almibarado!.
Tu compañera en todo camino,
esta noche no dejes de llorar para mí,
tu fecundadora de la naturaleza,
que te añora y te ama tan profundamente,
¡Tu que sacias su eterna sed!,
esta noche no dejes de llorar para mí,
tu Madre de corazones dementes,
Musa inspiradora de fervientes
historias de amores malditos,
esta noche no dejes de llorar para mí.
¡Oh Lluvia mía!, bajo tu torrencial manto
esta noche no dejo de llorar para ti.
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