Me balanceo constantemente en infaustos azares,
perdido esta el encanto por oxigenar la existencia,
comiendo cada día un poco de aflicción.
Sórdida y pútrida esperanza, tu que perturbas
lo más profundo de mis entrañas, ¡Vete ya!,
piérdete que hoy no te quiero.
Mi crespón corazón en gaveta Morguenal, cercenado,
mordido y masticado, dice adiós a un viejo idilio.
El óbito se acerca con galope firme y atronador,
empuño firme mis ojos para extinguirme como
la niebla en el amanecer.
Leviatán me seduce con hipnotízante mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario