La espina de tu rosa clavo mi corazón,
ahora bajo grotescas siluetas debo continuar,
eres pérfida y peligrosa por eso te amo,
estamos tan fuera de lugar hay tanto tedio
y odio en esta carcomida balanza.
Mi esencia yace muerta en otro lugar,
nada me atrae a esta tierra tan repelente
y putrefacta.
Esta noche me has dejado como aun viejo
títere al que le han mutilado sus hilos, inmóvil,
sin voluntad, inservible y olvidado.
No sabes lo difícil que es arrastrar este dolor
entre la cruda y espesa maleza, en busca de tus
infinitos perfumes dormidos.
La melancolía estrangula mi garganta,
solo me queda ahorcarme en redundantes
pensamientos.
Entre puño y escritura desvanezco. . .
No hay comentarios:
Publicar un comentario