Entre inocencia y crueldad, destrozado
cae y cae, no existiendo tiempo
ni pezón que lo contenga,
su alma fracturada.
Deambulando en inviernos eternos
y noches de dolor que paralizan;
mujer que quemas con tu mirada
tan solo admirando tus partes
pudendas amando sobre mí
podré morir y así en las
estrellas fundirme.
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